Denario feudal
siglos X–XI ・ plata ・ siglo X ・ Condes, obispos y abadías (los señores locales)

Con las incursiones vikingas y el debilitamiento de la corona, el área monetaria unificada que Carlomagno había construido se aflojó desde dentro. Carlos II el Calvo intentó con el edicto de Pîtres reducir el número de cecas, pero la fuerza para sostener esa concentración acabó por faltar. El derecho de acuñar se escapó hacia los señores locales — condes, obispos, abades — y se alzó una espesura de monedas feudales distintas en peso, ley y diseño. Entre ellas, el denario tornés de Tours y el denario parisino de París fueron las monedas regionales más fuertes, y la corona más tarde las recogió y las reunió en una moneda nacional.